Rebelde
Escuchando música de los años aquellos de cuando estuve en el colegio, por algún motivo
sin razón recordé que tuve un compañero de clases bastante problemático.
Era
el típico chico rebelde que pone de vuelta y media a los profesores, no cumple
con las tareas, siempre está dando lata y claro se vuelve el líder natural de
los demás chicos y el delirio de las chicas.
Por esos tiempos su mamá era profesora en
el mismo colegio y existía la leyenda urbana que había sido expulsado de varios
colegios antes; que por influencias de su mamá había llegado a ingresar a
nuestro colegio.
Se decía también que había vivido fuera
del país con su padre, pero que había regresado por algún lio (A ser sinceros
no recuerdo con detalle todo el chisme).
Claro está que todo esto solo le agregaba
más valor al misterio que lo rodeaba.
Uno podía ser su amigo, estar a su lado,
odiarlo o quererlo, pero jamás ser indiferente. Nunca se pudo saber a ciencia
cierta si algo de lo que se decía fuera verdad.
Por un tiempo todo en el
colegio tenía que ver con él, sobre todo las cosas más escandalosas, digo
"escandalosas" cuando uno tiene 15 o 16 años.
Las chicas más bonitas estaban siempre a
su lado y claro los más guapos también eran parte de su grupo. Los demás
mortales solo vivíamos de los chismes que nos llegaban de ese alucinante grupo
al cual todos queríamos pertenecer secretamente; pero que en público
despreciábamos y criticábamos; algunos más osados creaban leyendas e historias
alrededor de este grupo y por supuesto de su líder.
Miles de cosas pasaron por esos tiempos y
las leyendas continuaron creciendo, hasta que finalmente algo colmo a las
autoridades del colegio y decidieron retirarlo permanentemente.
Como
consecuencia cuatro alumnos más fueron retirados con él y su mamá presento su
renuncia como profesora de manera irrevocable.
Muchos decían que él era un chico problema
porque su mamá lo había malcriado, estaba sobre protegido desde que su papá
los había dejado y no había remedio para su conducta.
Muchas leyendas más se tejieron a su
alrededor, porque los motivos de su expulsión nunca fueron revelados, lo cual
acrecentó más las especulaciones que siempre se quedaron en eso,
ESPECULACIONES.
Recuerdo que alguna vez tuvimos que hacer
algún deber juntos porque en mis tiempos de escuela yo era una rara combinación
de lo que hoy seria EMO - GOTICO - NERD por darle alguna definición entendible (si
puede ser entendible tal descripción), así que a un profesor no se le ocurrió
mejor idea que ponernos a trabajar juntos.
¿Cuáles habían sido las expectativas de mi
profesor?
Sinceramente, nunca tuve la menor idea,
pero ya tenía el trabajo y había que poner manos a la obra.
Durante un par de semanas, todas las tardes después
del colegio nos reuníamos para revisar el dichoso trabajo. Claro está que los
primeros días eran una pérdida de tiempo, porque mi compañerito no hacía nada y
solo se dedicaba a molestarme poniéndome apodos, tirando papeles a los demás o
rallando su cuaderno.
Estuve a punto de tirar la toalla con tal
de zafarme del vago que tenía a cuestas.
Muy molesta le conté a mi papá la
titánica labor que tenía entre mis manos y que pensaba ponerlo de cabeza con el
profesor del curso, así quedaría libre de mi lastre.
Pero mi papá me dijo: Si
él es así debía haber alguna razón para tal conducta.
Yo no entendía nada y claro mi papá me
recomendó poner las cosas en claro con respecto a su comportamiento, además
estaba juzgando solo desde mi punto de vista pero, que no había hecho el
esfuerzo de saber el porqué de su actitud.
Me quede muy confundida y molesta porque
sentía que mi papá no me comprendía, pero decidí que haría caso a su recomendación
y enfrente a mi vago de turno.
Le dije todo lo que me molestaba, que no
entendía su conducta pero que si la cosa seguía así estábamos fregados, porque
no iríamos a ninguna parte con el trabajo y creo que algún milagro ocurrió en
su espíritu porque las siguientes semanas fue un compañero muy aplicado.
Dejamos de trabajar en el colegio y nos
reuníamos en mi casa. Así era menos probable que se distrajera y trabajamos más
rápido.
Una de las últimas tardes que estábamos
trabajando, decidimos que ya habíamos hecho bastante y que iríamos
a pasear por la ciudad para celebrar, pues el trabajo estaba practicamente terminado.
Teníamos el presupuesto suficiente para
comer un helado frente a la plaza del pueblo y el tiempo libre para vagar unas
tres horas sin pensar en nada, así que salimos de mi casa y esa tarde conocí a
una persona que nunca antes había estado presente en nuestras reuniones.
Me contó de su familia, de sus padres, las
cosas que había visto y vivido, confirmo que había vivido en el extranjero pero
que había retornado porque extrañaba mucho a su mamá, que tenía un perro enorme
que se llamaba pequeña con quien jugaba en las tardes.
Que pensaba ser médico o que estudiaría
alguna carrera que le diera mucho dinero para cuidar a su mamá, que había
tenido una hermana mayor que había sido reina de belleza y que sus padres se había
separado cuanto él era aún muy pequeño.
Me dijo que era fácil habla conmigo porque
parecía más un chico y que ahora yo era un “amigo” (Sinceramente este
comentario me hizo pensar un poco en mi aspecto, claro está que fue un
pensamiento muy breve), eso me causo mucha gracia.
Esa tarde terminamos en la casa de él jugando
con su perro, viendo fotos de su familia y tomando café con tostadas en la
cocina, después de eso presentamos el trabajo y no volvimos a hablar de esa
forma nunca más.
Como ya les conté antes, lo retiraron del
colegio, se fue de la ciudad y no lo volví a ver hasta unos seis años después
en una discoteca del centro de la ciudad, rodeado de mucha gente.
Esta demás decir que como siempre estaba
rodeado de chicas lindas y los más guapos.
Nos vimos y nos saludamos a la distancia
porque yo estaba de salida y no aguantada tener tanta gente a mí alrededor;
después de ese día no lo volví a ver nunca más.
Algunos compañeros del colegio tenían
chismes de vez en cuando y en alguna reunión alguien contaba sus aventuras y
volvían a especular que había sido de su vida.
Se dijo que había
caído en las drogas, otros decían que había tenido una hija o un hijo saliendo
del colegio y por ello se había ido de la ciudad, pero solo especulaciones como
siempre.
Años después por pura casualidad
vi la foto de su hermana en una revista muy conocida de mi país, lo cual llamo
mi atención. No pude evitar preguntarme:
¿Qué hacia esa foto en la revista?
¿Por qué tanto tiempo después alguien
hablaría de ella?
Abrí la hojas con afán y en la sección
central de la revista había una foto de la profesora que yo había conocido en
el pasado, ya bastante mayor y desmejorada.
La imagen la presentaba abrazando la foto
de su hija cuando aún era una quinceañera.
El artículo contaba la historia de una
bella joven que con tan solo 18 años había sido asesinada en el extranjero, por
un posible ajuste de cuentas al haber sido vinculada con una red de
narcotráfico.
Todo esto había pasado alrededor de los
años 1987 al 1988, pero que más de 20 años después esta historia salía a la luz
por una investigación internacional antidrogas.
La familia de la joven había
sido amenazada durante muchos años posterior a su muerte, para ocultar todos los
sucesos y personas vinculadas a los eventos que se habían suscitado por
aquellos años.
La joven había viajado fuera de nuestro
país con la ilusión de trabajar como modelo internacional, con un
contrato inicial para una campaña en las playas más famosas del mundo.
Viajo a Francia, Inglaterra y España como parte del contrato para terminar en
las playas de México.
Muchos pronosticaron éxito y felicidad
para la bella joven, pero solo unos meses después encontraría la muerte en un
rancho de México.
La crónica informaba que había sido
asesinada a manos de un presunto narcotraficante como parte de una venganza
dentro de la mafia.
Simplemente no pude dar crédito de todo lo
que estaba leyendo, era increíble saber toda esa historia de dolor tantos años
después. En ese momento pude entender muchas cosas que en mi adolescencia no
había entendido y no pude dejar de sentir una extraña sensación de pena y
melancolía.
Una vez más comprobé que mi padre tuvo
razón cuando me recomendó no juzgar sin saber que había detrás de las personas.
Muchas veces esas palabras se han
ratificado en mi vida.
No sabemos cuál es la cruz de cada uno,
que dolor ha desgarrado las entrañas de nuestro prójimo o que golpe ha quebrado
su confianza.
Como diría John Donne:
¿Quién
no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién
quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién
no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién
puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún
hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada
hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si
el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si
fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna
persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro
unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las
campanas; doblan por ti.
Pensé en el chico rebelde y los días que
pasamos juntos; en la tarde en que fuimos amigos y en el día que lo vi por última
vez.
Al final de la nota decía que el único
hijo de la profesora se había casado y vivía en otra ciudad.
No sé si cumplió todos su sueños, pero
quiero pensar que es feliz donde sea que este.

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